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          PROYECTO VÍBORAS

 

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PARTICIPACIÓN DE LAS COMUNIDADES LOCALES

 EN LA RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO (CSEAM)

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CS. ED. -  UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA

Dr. Antonio Lezama

 

                                                                     CONTENIDOS

A) ANTECEDENTES

B) MARCO TEÓRICO

C) JUSTIFICACIÓN

D) OBJETIVOS

E) POBLACIÓN OBJETIVO Y ZONA GEOGRÁFICA

F) ARTICULACIONES CON LA DOCENCIA Y CON LA INVESTIGACIÓN

G) ARTICULACIONES INTERDISCIPLINARIAS

H) PLAN DE ACTIVIDADES

I) PLAN DE EVALUACIÓN

 

 

A) ANTECEDENTES

 

            Los antecedentes arqueológicos reunidos en los relevamientos e investigaciones, realizados para prevenir el impacto del puente entre Colonia y Buenos Aires pusieron de manifiesto el enorme potencial arqueológico histórico del departamento de Colonia para el estudio de los diversos temas asociados a los procesos de colonización y desarrollo de nuestro devenir histórico.[1]

            En 1993 un equipo del Departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación[2] realizó un relevamiento arqueológico preliminar del departamento de Colonia a los efectos de disponer de una primera evaluación del patrimonio que podría verse afectado como consecuencia de la muy probable construcción de un puente entre las ciudades de Colonia y Buenos Aires. La ejecución de ese relevamiento significó el primer paso, en el marco de una arqueología de salvataje, destinada a evitar las consecuencias negativas que la construcción del puente podría implicar, y sirvió asimismo para marcar la presencia de la Universidad, a través del Departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades y Cs. de la Ed., en la búsqueda de soluciones concretas a problemas concre­tos.

            Los resultados de 1993 pusieron de manifiesto la importancia del patrimonio arqueológico histórico de la región, tanto por el número de sitios identificados como por la diversidad de temas que reflejan, así como la trascendencia que el mismo tiene para la comunidad departamental.

            Como consecuencia de estos resultados primarios se planteó un segundo proyecto,[3] el que contó con el apoyo de la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República, denominado "Arqueología Histórica de Salvamento en el Entorno Rural de Colonia del Sacramento", que tuvo como objetivo precisar la importancia histórica, mediante identificaciones precisas, de los sitios que oportunamente habían sido localizados. Finalizado en 1997 confirmó plenamente la existencia y el potencial de los sitios arqueológicos de carácter histórico presentes en las áreas rurales de Colonia.[4]

            Estos trabajos se continúan actualmente en el marco de mi Dedicación Total, otorgada en 1998 para la ejecución del proyecto “Arqueología Histórica del Departamento de Colonia, Investigación de la Vida Rural en el siglo XVIII”; DT que me fuera renovada por cinco años en marzo del corriente.

            Por su parte la Dra. Sonia Romero desarrolló en el área el proyecto “Perspectivas para la integración. Colonia como caso. Estudios de Etnología Regional” en el que se aborda específicamente el contexto arqueológico de Colonia como variable para comprender la identidad regional.[5]

Paralelamente, desde el inicio de nuestras investigaciones en Colonia, debimos contar, para asegurar el éxito de los proyectos propuestos –que requerían una rápida localización de los sitios existentes-, con la colaboración permanente de las personas e instituciones que, de una manera u otra, estaban vinculadas al patrimonio arqueológico.

Esa colaboración, en la cual requeríamos información con un propósito que, sin duda -como en el caso de la preservación del patrimonio- era identificado como positivo por la comunidad, nos obligaba –como contraparte- a responder con aportes mucho más directos e inmediatos, brindando charlas y reportajes, en las que pretendíamos volcar nuestros conocimientos y alertar a la población contra prácticas que pondrían en riesgo al patrimonio arqueológico.

De esa manera, a lo largo de diez años hemos ido realizando una experiencia permanente de actividades en el medio que ha logrado importantes resultados concretos.

Es así que en la localidad de Colonia del Sacramento se ha formado una asociación sin fines de lucro, con el propósito de promover los estudios arqueológicos y paleontológicos (tiene la personería jurídica en trámite). Esta asociación está constituida mayoritariamente por aficionados a la arqueología, los que hasta entonces desarrollaban sus actividades en forma individual, casi siempre orientada hacia la colecta de objetos prehistóricos, con lo que, involuntariamente, causaban –por la depredación de los yacimientos- daño sobre el patrimonio que personalmente querían preservar. Muchos de estos aficionados, colaborando directamente en el terreno con las investigaciones que llevamos adelante, fueron dándose cuenta de las reales dimensiones de la arqueología, tomando conciencia del potencial del patrimonio arqueológico del área y de la necesidad de que el mismo sea íntegramente aprovechado por la comunidad.  De esa manera comenzaron a entrar en contacto entre sí, descubriendo la existencia de intereses comunes, haciendo amistad y finalmente creando la asociación mencionada, el grupo GUIDAI. Hoy en día el grupo tiene un proyecto de museo comunitario y ha solicitado y recibido diversos cursillos sobre temas de arqueología y prehistoria, brindados por nosotros, por otros colegas del Departamento de Arqueología o por egresados de Arqueología de la licenciatura en Antropología de la FHCE.

Por otra parte, en la localidad de Nueva Helvecia -dónde desarrolláramos, también con la participación de aficionados locales, una investigación en la llamada Guardia del Rosario- se han logrado éxitos concretos en la vinculación con la comunidad al responsabilizarse la Comisión de Cultura de Nueva Helvecia (organización colectiva de los vecinos) de la custodia y exhibición de los materiales extraídos durante nuestra investigación en su Museo Regional. Los materiales fueron devueltos en una ceremonia pública realizada este año con motivo del “Día del Patrimonio”, encabezada por el Director de Cultura de la Intendencia Municipal de Colonia.

Asimismo hemos promovido la participación directa  de los jóvenes y la colaboración de los centros de enseñanza en las tareas de investigación. En ese sentido hemos desarrollado con el apoyo del liceo de Carmelo -gracias a la colaboración de su directora la Profesora Ettel Fotana y del cuerpo de profesores- una experiencia piloto, en la campaña de investigación efectuada en 1999, con muy interesantes resultados en cuanto al compromiso y dedicación de los docentes y estudiantes involucrados.

Es el éxito obtenido en dicha experiencia la que nos lleva a plantear la necesidad de ampliarla y sistematizar sus resultados a través del presente proyecto de extensión el que se llevaría adelante en marco de la etapa actual de nuestra investigación de DT, que se ha fijado el objetivo de la recuperación arqueológica del extinto pueblo de Las Víboras, objetivo que, en sí mismo, ha despertado un gran interés en la comunidad carmelitana.

 

B) MARCO TEÓRICO

 

El postulado base del proyecto propuesto es que el arqueólogo, por trabajar con el patrimonio material de la localidad, tiene un gran poder de convocatoria y de movilización de los sectores más activos de la población.

Ese poder está dado fundamentalmente por factores emocionales, por estar directamente vinculada al origen de los vestigios o, simplemente porque ellos están en  su propio medio y, también, porque el desarrollo de los servicios turísticos, como opción económica promovida a nivel nacional, lleva a los pobladores a estar atentos al surgimiento de nuevos elementos que podrían tener interés en ese sentido.

Sea como fuere, la arqueología histórica, combinando su poder de convocatoria con su capacidad de análisis de la cultura material  abre el campo de la reflexión sobre las condicionantes locales. Además, por su carácter de disciplina inserta en el terreno, por manejar directamente las variables ambientales, está, como ciencia social, mejor capacitada para evaluar circunstancias, que pueden ser fundamentales a la hora de comprender las potencialidades locales y que no surgen necesariamente de las investigaciones históricas.

En definitiva, aprovechando las circunstancias actuales que la reclaman para las políticas de gestión territorial, la arqueología histórica puede revitalizar su rol de ciencia social, insertarse en las políticas de desarrollo local y trabajar dentro de equipos multidisciplinarios, junto a economistas, sociólogos, antropólogos, etc.

Paralelamente, en el propio campo de la gestión territorial, la imposibilidad económica de mantener una política de preservación a ultranza está llevando a que, cada vez más, se acuda a la valoración que la propia población hace de su patrimonio y que sea esta la que decida –y se haga cargo- de qué se debe preservar y cómo.[6]

En estas circunstancias los arqueólogos uruguayos somos convocados para resolver problemas prácticos de la gestión patrimonial como consecuencia de un paradigma preservacionistas de raíces esencialmente internacionales, pero somos convocados a actuar en un medio que a su vez está jaqueado por acelerados procesos desestructuración social y económica, acelerados por la globalización, con fuerte incidencia a nivel identitario. No debemos olvidar también que el patrimonio cultural, revalorizado por el pensamiento contemporáneo de tipo ambientalista, es una fuente potencial de recursos económicos debido a su atractivo turístico.

Es, a partir de ese protagonismo, de la fuerte presencia de los arqueólogos en el medio concreto, de su inserción en la realidad cotidiana ya que está allí, recorriendo y observando el terreno, interrogando, interactuando con la gente, que están surgiendo nuevas posibilidades para la disciplina a través de un nuevo tipo de relación con la sociedad.

            La metodología de trabajo elegida se basa en la permanente colaboración de los aficionados locales y en la capacidad de movilización de los centros docentes -ya verificada- y la posibilidad, avalada por sus responsables, de convocarlos para un trabajo profundamente interactivo, con acento en los trabajos de campo arqueológicos, con efectos intelectuales estimulantes para los involucrados.

Otro instrumento esencial para enriquecer el diagnóstico es su carácter interdisciplinario ya que este permite la interacción entre visiones que generalmente se desarrollan en forma autónoma y desconectada.

            Esta metodología posibilita la puesta en práctica, al interior de un proyecto de investigación, de un concepto dinámico de gestión del patrimonio cultural arqueológico, con participación activa de la comunidad, que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestros trabajos en el área de Colonia, concepción que ha sido expuesta a la comunidad científica en las diversas instancias ha motivado el reconocimiento de investigadores y autoridades locales a la hora de reflexionar sobre las características del patrimonio arqueológico del departamento de Colonia.[7]

El proyecto arqueológico que hemos propuesto parte de la concepción de que el “Patrimonio Histórico” tiene en la realidad un valor activo, dependiendo del uso que la sociedad hace del mismo y no un valor monumental o absoluto independiente de sus protagonistas.[8]

El patrimonio vive porque estimula a la población, local, nacional, extranjera, dependiendo de sitios y circunstancias, tanto a la reflexión histórica, como a la contemplación estética o la identificación personal. Su trascendencia, su significado, su valor en definitiva –expresable en términos de demanda y por lo tanto materializable- depende entonces de la capacidad de expresar todas sus facetas, de manifestar sus distintos posibles atractivos, desde los estéticos hasta los científicos.

Es en esta identificación que la participación de la población local debería cobrar un papel protagónico para lograr una valoración que permita establecer ese potencial volcándolo al servicio de la comunidad, como espontáneamente lo ha hecho hasta ahora sirviendo de residencia a la misma, y no transformando a la población en servidora de un conjunto de viejos muros y engranajes.[9]

La metodología de trabajo se basará entonces en la reconstrucción arqueológica del pasado local, hecha con el concurso activo de sus pobladores. Se trata entonces de partir del presente, del contexto cotidiano para comprender la historia de los vestigios que todavía conforman el ambiente de Carmelo y, a partir de esa Historia, como de todas, avanzar hacia la comprensión del presente y la proyección del futuro.

En cuanto a la propuesta de integración interdisciplinaria con aportes de antropología social y cultural, esta se plantea como producto del proyecto CSIC “Perspectivas para la integración. Colonia como caso. Estudios de Etnología Regional” ya referido.[10] En dicho estudio del Depto. de Colonia se realizó un relevamiento de valores identitarios actuales, identificando lugares sociales y geográficos que están marcados en forma diferenciada por patrimonios históricos tangibles e intangibles (tradiciones, relatos, costumbres).

            En términos de construcción y fortalecimiento de identidades locales tiene indudable incidencia a nivel simbólico tanto la presencia de vestigios históricos, como la circulación informal de relatos que refieren al pasado, a los orígenes.

            Estos elementos componen un importante substrato simbólico que determina culturalmente características propias en el Depto. de Colonia.[11]

            Resulta ahora totalmente coherente con esa línea de trabajo proponer la instrumentación de una acción de tipo social y cultural inserta en una investigación de tipo arqueológica.[12]

 

C) JUSTIFICACIÓN

 

            El Departamento de Colonia es, desde el punto de vista arqueo­lógico, una de las zonas más ricas del terri­torio nacional. Su ubicación estratégica, que vincula el litoral Atlántico con las pampas y con los ríos Paraná y Uruguay, vías de entrada hacia el interior del continente, hizo que su territorio sirviera de asen­tamiento a variadas manifestaciones culturales indígenas a lo largo de la prehistoria, y luego fuera escala obligatoria de los des­cubridores y conquistadores de la cuenca del Plata -con es­tablecimientos temporales a partir de 1516- albergando finalmente el primer asentamiento definitivo de europeos en nuestras costas con la fundación de la "Colonia del Sacramento" por la corona por­tuguesa en 1680. La presencia portuguesa, la proximidad de Buenos Aires, la bonanza de las tierras, llevarán a que allí se desarrollen las primeras experiencias estables de explotación económica y se vaya creando, al mismo tiempo que la tecnología necesaria para la explotación pecuaria, la particular trama social que caracterizará a nuestra campaña hasta la introducción del alambrado.

            La Arqueología Histórica es una de las vías principales de acceso al conocimiento de estos procesos de experimentación y consolidación que juzgamos claves para la comprensión de nuestro devenir histórico.

            En efecto, los mismos tienen como uno de sus aspectos sustantivos la interacción entre el medio ambiente - en permanente modificación como resultado de la avanzada colonizadora - y los distintos acervos culturales que los diferentes protagonistas (portugueses, castellanos, criollos, indios misioneros, indios "infieles", ingleses, esclavos africanos, etc.) pondrán dialécticamente en juego.

            Todos estos aspectos están pobremente representados en el registro documental escrito, pero están presentes -por su carácter material- en los vestigios que hasta ahora sobreviven en el terreno y que son el sustrato de la generación de conocimientos arqueológicos.

Esta investigaciones, en función de lo que se va descubriendo, pueden permitir también la creación de nuevas localidades disponibles para ser explotadas por los servicios de turismo histórico (a partir de las ruinas y colecciones expuestas) en una modalidad tal, que al difundir conocimientos científicos, repercuta en la formación permanente de la población, cumpliendo de este modo con los fines de la extensión universitaria.

En este sentido es también previsible la formación de recursos locales - en particular profesionales del turismo y personal encargado de la preservación del patrimonio -, mediante varios mecanismos, como ser la participación directa en las investigaciones, asistencia a conferencias y difusión de informes escritos.

            La difusión de las investigaciones realizadas en la zona promoverá un mayor conocimiento de la misma por parte de la población local y generará instrumentos de participación.

            La integración de un equipo de Antropología Social a la investigación colocará asimismo en un plano destacado la preocupación del área de Ciencias Antropológicas por la producción de conocimientos multidisciplinarios, actualizados y descentralizados (es decir fuera del área metropolitana).

            Asimismo se espera que el mismo permita, en un área clave desde el punto de vista patrimonial como lo es el departamento de Colonia, generar prácticas de conocimiento y gestión del patrimonio histórico, en las que puedan conjugarse los distintos tipos de intereses, científicos, estéticos, identitarios, económicos, etc., involucrados en el mismo.

Se considera que toda actividad que tienda a involucrar a jóvenes en el medio redunda en un impacto en términos sociales y culturales, así como económicos pues contribuye al arraigo local y defensa de particularidades regionales, nacionales. Aspectos a tener en cuenta ante la política de integración regional, cuyo resultado no puede ser desconfigurar identidades sino brindar mayores medios para desarrollarlas.

 

D) OBJETIVOS

 

1- Objetivo general

 

Contribuir al desarrollo de recursos locales y al fortalecimiento de identidades culturales a través de sensibilización y trabajo concreto con bienes culturales, memoria y testimonios arqueológicos.

 

2- Objetivos específicos

 

Vincular a la población local al proceso de diagnóstico y prospección del potencial arqueológico de la localidad.

Ya promovida la participación de los institutos de secundaria locales y con pobladores interesados, incentivar en ellos la preocupación por educarse y capacitarse a los niveles adecuados a sus posibilidades.

Verificar la eficacia de esta metodología de investigación, con la participación de los involucrados, como modo de descentralización  de la educación y el conocimiento.

Evaluar en qué medida la participación de actores locales permite lograr resultados arqueológicos satisfactorios.

Determinar la existencia de una transmisión cultural referida a los lugares históricos.

Entender cómo se integra en las identidades locales el conocimiento y/o los relatos sobre lugares históricos.

Determinar la capacidad implícita de autogestión de la población local para encaminar soluciones alternativas de futuro en relación a la gestión del patrimonio arqueológico.

Evaluar en qué medida la Universidad puede colaborar en el diagnóstico de los problemas concretos que experimenta esa comunidad.

Evaluar la metodología, con aspiración interdisciplinaria, como instrumento de descentralización del conocimiento y la información.

 

E) POBLACIÓN OBJETIVO Y ZONA GEOGRÁFICA

 

            El proyecto tiene como ámbito geográfico de ejecución la localidad de Carmelo, incluyendo la ciudad y sus alrededores. Sus destinatarios inmediatos son los estudiantes liceales, los profesores de enseñanza secundaria y todas aquellas personas vinculadas a la investigación (en un sentido amplio) sobre la historia local.

            No obstante esto, el interés que la investigación sobre Las Víboras parece despertar en los medios locales, podemos anticipar que su difusión va a ser mucho más amplia, generando la posibilidad de repetirlo en otros contextos regionales.

 

F) ARTICULACIONES CON LA DOCENCIA Y CON LA INVESTIGACIÓN

 

            Como señaláramos en los antecedentes el proyecto propuesto se enmarca dentro de las actividades de investigación del suscrito, enmarcadas en su proyecto de Dedicación Total “Arqueología Histórica del departamento de Colonia: Investigación de la Vida Rural en el Siglo XVIII”. A lo largo de dicho proyecto hemos investigado diversas localidades arqueológicas en las áreas rurales, las que, de una manera u otra se vinculan con el poblado de Las Víboras como cabeza del “Partido” del mismo nombre. El estudio de este sitio –en realidad más una residencia temporal de los habitantes de la campaña y centro de funciones civiles que área urbana propiamente dicha- permitirá tener una visión más integrada del período estudiado.

Dicho proyecto a su vez, como los demás proyectos de investigación del Departamento de Arqueología, sirve de base para la participación de los estudiantes avanzados de la Licenciatura de Antropología, los que deben completar un determinado tiempo de trabajos prácticos como uno de los requisitos para la aprobación de la asignatura Técnicas en Arqueología, así como es también la oportunidad para que estos identifiquen temas para la realización de sus trabajos de pasaje de curso de los Talleres en Arqueología.

 

G) ARTICULACIONES INTERDISCIPLINARIAS

 

            El proyecto de extensión combina la ejecución de un trabajo interdisciplinario, entre los Departamentos de Arqueología y de Antropología Social, combinando la investigación científica de base, en ambas disciplinas, con la comunicación de los resultados a la comunidad en la cual se han generado. Esto permitirá una retroalimentación, sobre los propios proyectos científicos, a partir de la manera en que la comunidad involucrada procesa su propia experiencia en relación a la investigación, sus objetivos y sus resultados.

 

H) PLAN DE ACTIVIDADES

 

El proyecto constará de tres fases:

FASE 1) de convocatoria y preparación de los equipos de aficionados, estudiantes y docentes que participarán en la experiencia. Esta fase tendrá como eje central la devolución a población del Depto. de Colonia de los resultados de los proyectos realizados en la zona, tanto a nivel arqueológico como a nivel de la antropología social. Dicha devolución se hará bajo la forma de dos Talleres (tres días cada uno) en Carmelo, con la participación de los aficionados, docentes y estudiantes interesados en el proyecto, uno  de Etnología Regional, donde se priorizarán aspectos de las identidades culturales estudiadas, el otro de Arqueología, dónde se discutirá la información arqueológica disponible para la localidad.

El taller y las actividades relacionadas con la  Etnología Regional serán coordinados por la Dra. Romero, quien contará con la colaboración de dos becarios.

El Taller y las actividades de Arqueología serán coordinadas por el Dr. Lezama con la colaboración de un Asistente y cuatro becarios.

Como resultado de los Talleres se formarán grupos de jóvenes  y de investigadores locales con el objetivo de reunir la historia formal (documentos, textos, etc.) y la  informal, o relatos, memorias que tengan los lugareños a propósito del sitio del extinto pueblo de Las Víboras que se abordará en el estudio arqueológico. Cada becario de Arqueología encuadrará un grupo de trabajo, con la colaboración de un docente del liceo y del equipo de Antropología Social, compuesto por hasta 10 personas, al que dirigirá luego durante las tareas de campo. 

Se trata literalmente de contextualizar el sitio en la memoria colectiva “rodeando” el lugar de la excavación con relatos históricos de diversas procedencia y profundidad. Para ello se interrogará (con una guía padronizada de entrevista) a lugareños y/o personas que tengan versiones sobre el antiguo pueblo de Víboras en un caso y sobre la estancia de Escobar en el otro. Luego de recogidos un número determinado de relatos (no más de 15 en cada caso) se compaginará una “historia local” de cada sitio.

Finalizada la recolección de datos, cada grupo producirá un informe, informes que serán sintetizados en una jornada colectiva en la que se establecerán los objetivos de la siguiente etapa de investigación de campo.

FASE 2) Las actividades de campo y le laboratorio. Estas serán llevadas adelante por los grupos resultantes de los talleres. Estos serán dirigidos por los becarios con el control del asistente quienes los entrenarán y supervisarán durante las tareas de campo. En principio (la intervención arqueológica de campo está siempre condicionada por contingencias, principalmente climáticas), se realizarán tres campañas de 5 días de duración. Finalizadas cada una de ellas, los mismos grupos de trabajo participarán en la limpieza y una primer clasificación de los materiales.

FASE 3) Análisis de los resultados. Finalizada la actividad práctica cada uno de los grupos elaborará un documento en el cual se realizará una valoración de la experiencia desarrollada en la que se evalúen los conocimientos adquiridos, la experiencia de la participación en las actividades prácticas, el significado del patrimonio investigado y las medidas que habría que adoptar al respecto.

Estos resultados serán expuestos en un Taller Final (3 días de duración), en el que se elaborará un informe que incluya, como parte substancial, la valoración de la actividad realizada y su significado para la localidad, informe que será publicado bajo forma de folleto.

 

El equipo de trabajo compuesto por los dos docentes responsables de las investigaciones en arqueología y en antropología social y por seis becarios se hace necesario para lograr una efectiva trasmisión de conocimientos y para, fundamentalmente, asegurar la coordinación de la participación de hasta 40 personas en las actividades prácticas de investigación.

 

En total, se estima que el conjunto de las actividades insumirá nueve meses, incluyendo 30 días de trabajo de campo, de acuerdo al siguiente cronograma:

 

Meses

Convocatoria

Talleres

Campo

Laboratorio

Evaluación final

Julio

X

 

 

 

 

Agosto

X

X

 

 

 

Setiembre

 

X

X

X

 

Octubre

 

X

X

X

 

Noviembre

 

 

 

X

X

Diciembre

 

 

 

 

X

 

 

I) PLAN DE EVALUACIÓN

            La evaluación del proyecto de extensión se hará mediante el monitoreo y registro sistemático de las repercusiones que a nivel local, departamental y nacional tenga el proyecto, tanto en la prensa como en los informes correspondientes que se hagan a nivel de las instituciones involucradas, en particular Enseñanza Secundaria y la Intendencia Municipal de Colonia.  

 

 

NOTAS REFEREIDAS EN EL TEXTO

[1] Lezama, A. y Baeza J. 1993  Relevamiento arqueológico del área a ser afectada por la construcción del puente Colonia - Buenos Aires. Manuscrito en el Departamento de Arqueología, Facultad de Humanidades y Cs. de la Ed.

Lezama, Antonio 1995  Salvamento Arqueológico del Area Afectada por la Construcción del Puente Buenos Aires-Colonia” en: “Arqueología en el Uruguay” pp. 350-356. M. Consens et al. eds. Montevideo.

Lezama, A; Baeza, J. ; Onega, E. y Suárez, R. 1996 Informe arqueológico sobre el emplazamiento de la cabecera del puente Colonia - Buenos Aires. Manuscrito, Departamento de Arqueología, Facultad de Humanidades y Cs. de la Educación.

[2] Dirigido por el Dr. An­tonio Lezama y el Ing. Jorge Baeza.

[3] Dirigido por el suscrito.

[4] Lezama, A. “Arqueología Histórica de Salvamento en el entorno Rural de Colonia del Sacramento” En el folleto: “Exposición Construyendo el Pasado, Proyectos de Arqueología en desarrollo en el Uruguay. M.E.C. Montevideo 1996.

“Arqueología Histórica de Salvamento en el entorno Rural de Colonia del Sacramento” en "Primeras Jornadas de Antropología de la Cuenca del Plata", Universidad Nacional de Rosario, Argentina, 1996. Rosario, 1998.

"Raíces Coloniales del Puente Colonia - Buenos Aires", Revista "Cuadernos" del CLAEH, Nº 83-84 “Historia & Historiografías”, pp 7-28, Montevideo 1999.

"Proyecto Arqueología Histórica de Salvamento en el Entorno Rural de Colonia del Sacramento". En: Arqueología Uruguaya hacia el fin del Milenio (Actas del IX Congreso Nacional de Arqueología Uruguaya, Colonia 1997), Tomo II, pp. 87-100. Gráficos del Sur, Montevideo, 2001.

"El material vítreo de los sitios históricos en áreas rurales del departamento de Colonia: tipología y cronología" (En colaboración con R. Suárez y L. García). En: Arqueología Uruguaya hacia el fin del Milenio (Actas del IX Congreso Nacional de Arqueología Uruguaya, Colonia 1997), Tomo II, pp. 49-64. Gráficos del Sur, Montevideo, 2001.

"Los materiales cerámicos del área rural de Colonia." (En colaboración con E. Onega). En: Arqueología Uruguaya hacia el fin del Milenio (Actas del IX Congreso Nacional de Arqueología Uruguaya, Colonia 1997), Tomo II, pp. 113-124. Gráficos del Sur, Montevideo, 2001.

[5] Cheroni, S. Et al.  1998  La identidad de los jóvenes en el Depto. De Colonia, Uruguay. (Avance de investigación. "Perspectivas para la integración regional. Colonia como caso, proyecto CSIC). III Congreso Chileno de Antropología, Temuco, Chile, Noviembre.

Romero Gorski, S. 1998 Buenos Aires - Colonia, cities of border line. XIV International Congress of Anthropological and Ethnological Sciences. Williamsburg, Virginia, EEUU.

1998  Perspectivas para la integración regional. Colonia como caso. Avance de investigación. Ponencia en el Ier. Congreso Virtual de la revista NAYA, UBA, Buenos Aires, octubre.

[6] Es un fenómeno complejo, íntimamente ligado a las transformaciones ocurridas en estas últimas décadas, en particular al llamado fenómeno de la globalización. Esta ha aportado tanto la necesidad de rescatar y proteger aquellos elementos que se consideran esenciales para proteger las identidades nacionales o locales, como el paradigma ambientalista con su correlato  conservacionista, promoviendo la identificación y el rescate de los ambientes en peligro y la creación de santuarios dónde estos puedan ser conservados ya que estos constituyen “el patrimonio” de “la humanidad”. Esta doble vertiente se apoya en una revalorización del pasado -no como campo de investigación para un mejor conocimiento de la sociedad actual- sino como referente emocional frente a la dinámica de las transformaciones actuales. Cuando todo cambia incesantemente, los elementos del pasado, en particular sus vestigios materiales, así como los elementos del mundo natural (pertenecen a un pasado en el que el hombre no afectaba sustancialmente a la naturaleza), aparecen como referencias fijas, parecen contener un orden, un equilibrio que es posible contraponer a nuestro real, o supuesto, caos. Es más, son considerados portadores de la información, del código genético, de esa antigua armonía, cuya pérdida podría significar la imposibilidad de poder algún día vivir en un mundo equilibrado y, para los más radicales, de sobrevivir. El paradigma ambientalista, que incluyó rápidamente a los vestigios arqueológicos, se ha impuesto como criterio práctico e implicado, necesariamente, el desarrollo de políticas de gestión ambiental.  Estas políticas buscan un delicado equilibrio entre la continuidad inevitable del desarrollo económico y el interés preservacionista. Como hay que seguir viviendo sobre el mismo territorio y que las transformaciones que se producen no se detienen, como en casi todas partes hay elementos, naturales o culturales que son susceptibles de ser protegidos hay que decidir que es lo que se va a conservar, ya que no se puede conservar todo y que es lo que se va a alterar o destruir. Es en relación a esa toma de decisiones que interviene el arqueólogo como el profesional más apto para valorar ese patrimonio.

[7] Asimismo, en mi carácter de delegado de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, desde 1993, ante la "Comisión Universitaria del Puente Colonia - Buenos Aires", he podido enmarcar los trabajos arqueológicos en el más amplio de la colaboración con diversos servicios universitarios, con el consecuente enriquecimiento del rol de la arqueología en el departamento de Colonia.

[8] La Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 dice que el valor de los bienes integrantes del patrimonio histórico "lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos", ya que "los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han revalorizado". (Datos de Ballart, Joseph "El patrimonio histórico y arqueológico: valor y uso." Ariel, Barcelona, 1997.)

[9] En el caso particular de los vestigios arqueológicos presentes en el departamento de Colonia, se corre el riesgo de considerar aquellas estructuras materiales que sobreviven en el área, como un testimonio inmutable que por sí mismo tiene un significado absoluto y por lo tanto debe ser “conservado”, “protegido”, y, peor aún, “reconstruido”, de acuerdo a lo que “fue”. Aquel “fue” se refiere inevitablemente a un proceso de gestación, uso y decadencia y abandono, difícil de definir en sí mismo y más aún de optar por uno como testimonio del todo.

[10] S.R.G, 1997/98/99 entre enero 1998 y diciembre 1999.

[11] Una encuesta realizada a jóvenes del último año de bachillerato en los Liceos Depratamentales (Colonia, Carmelo, Juan Lacaze, Nueva Palmira, Nueva Helvecia y Rosario todas ciudades de más de 8.000 habitantes) reveló importantes valoraciones en torno al paisaje, a los lugares y a la historia de los mismos. (Avances de investigación. S. Romero Gorski, 1998; La Identidad de los jóvenes en el Depto. de Colonia, S. Cheroni et al. 1998).

[12] Asimismo se podrá realizar un registro gráfico de la experiencia pionera a varios títulos: a) como instancia de devolución de una investigación anterior; b) como coordinación multidisciplinaria dentro del área de Ciencias Antropológicas; c) como formación de recursos locales para el reconocimiento de bienes patrimoniales intangibles.

 
 
Última modificación: 21 de Enero de 2003