Culminado el análisis de laboratorio de la información recuperada en el
terreno (prospección y recolección superficial) se determinan las áreas donde
la probabilidad de hallazgo es mayor. Precisamente allí donde existe mayor
densidad de material arqueológico, o donde determinado material diagnóstico
está presente se ubican los sondeos. Mediante la aplicación de éste
procedimiento es posible el reconocimiento sub-superficial, evaluando entre
otros aspectos:
-
las características del perfil geológico
-
el grado de alteración del depósito cultural: a) causadas por las labores
agrícolas, principalmente el arado del terreno a través del tiempo; b) debidas
a eventos relativos a la historia del sitio; y c) debida a
la actividad de animales cavadores, insectos o raíces.
El sondeo posibilita, con una mínima perturbación del depósito, abrir
pequeñas ventanas para escudriñar el pasado. Complementa la información
obtenida en superficie y constituye el paso previo para planificar trabajos de
mayor entidad (excavaciones).
Fueron realizados un total de 5 sondeos, no superándose los 8 m2 excavados,
incluyendo la ampliación realizada en el hallazgo de cimientos.