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          PROYECTO VÍBORAS

 

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Informe del equipo de Antropología Social

 

PRESENTACIÓN

En el marco del proyecto “Participación de las Comunidades locales en la recuperación del Patrimonio Arqueológico”, a cargo del Dr. Antonio Lezama, el equipo de Antropología social, coordinado por la Dra. Sonnia Romero e integrado por el Lic. Javier Vega y el Ayudante Víctor Sánchez, ha realizado un relevamiento de la Tradición e Historias o vivencias personales a propósito del extinto pueblo de Las Víboras.

A los efectos de determinar la existencia de una transmisión cultural referida a este lugar histórico específico, y de entender cómo se integra en la identidad local carmelitana y palmirense el conocimiento y/o relatos sobre el mismo [[1]], se planteó un trabajo llevado a cabo en dos fases interrelacionadas.

 

PRIMERA FASE

 

En ésta se realizó un Taller, los días 30 y 31 de agosto de 2002, en el local del Museo del Carmen (en Carmelo); luego de una breve exposición sobre las generalidades de la Antropología socio-cultural, y sobre los objetivos de la misma dentro del proyecto, se reflexionó sobre la Cultura e Identidad carmelitana y su vinculación con el pueblo de Las Víboras. Asimismo se realizó una visita al sitio donde se emplazaba el extinto poblado y sus alrededores.

Las discusiones generadas en el contexto del referido Taller, se constituyeron en el punto de partida de temáticas abordadas en la etapa posterior.

 Los participantes del mismo estuvieron de acuerdo en señalar el carácter “cosmopolita” de la cultura carmelitana (por los orígenes variados de sus pobladores); aunque se reconoce cierta influencia viborera en la elaboración identitaria de Carmelo, ésta no ocupa un lugar destacado, no desarrollándose un sentimiento de arraigo respecto el extinto pueblo. En el caso de Nueva Palmira, según las opiniones expresadas, directamente no se asumiría la existencia de un vínculo con el mismo. Este hecho se explicaría, en parte, por la imposibilidad de la comunicación vía terrestre entre Las Víboras y la zona donde se emplazaría posteriormente Higueritas (actual ciudad de Nueva Palmira), debido a la existencia de grandes arenales, hoy muy reducidos.

Otro elemento significativo señalado por los participantes del Taller, es el desarrollo de un cierto  sentimiento “antiartiguista” existente entre algunos descendientes de los pobladores del extinto pueblo de Las Víboras, ya que se vincula la destrucción del antiguo pueblo con Artigas, sin que este aspecto tenga una confirmación histórica que haya podido ser corroborada al momento de realizar el presente informe.

 Dicho tópico fue reiteradas veces ilustrado, entre varias destaca la narración de una anécdota adjudicada al Sr. Tabechi, donador del terreno donde actualmente se erige un monolito (con placas conmemorativas varias), en recuerdo del pueblo. Según un participante del Taller, en la fiesta de inauguración de dicho monolito, organizada por la Sociedad Criolla “La Querencia”, el Sr. Tabechi habría impedido el uso de la enseña artiguista, versión que rectificamos posteriormente; constatamos al escuchar una entrevista realizada años atrás por el equipo del Museo del Carmen al propio Sr. Tabechi, que no era la bandera artiguista sino la enseña de Rivera la que habría desatado el referido incidente: “...no podemos nunca traer la bandera del General Rivera que fue cuando quemó el pueblo, fue por orden de Artigas, pero Rivera lo quemó; entonces la bandera nunca se pudo llevar, no se llevó porque era contraproducente hacerle un homenaje al pueblo de Las Víboras; hacer una fiesta  con el himno nacional, con el pericón, y con todo, y llevar una bandera del fulano que había quemado todo el  pueblo, no se podía ser”; aunque, como puede advertirse, no deja de estar presente la referencia al héroe máximo al menos como -autor intelectual- de dicho suceso.

Hay que recordar aquí que las versiones de relatos históricos, y/o mitos, percibidos y transmitidos por los informantes como verdaderos, son susceptibles de haber sufrido transformaciones a medida que circulan a través de la sociedad, en su dimensión de tiempo y espacio. (ver Lévi-Strauss y la cuestión de las diferentes versiones de los mitos, en la serie Las Mitológicas*).

De todas formas, y como constatamos en las entrevistas realizadas, la versión que vincula la destrucción del pueblo con Artigas está presente, así como un sentimiento crítico existente entre los viboreros respecto a la figura del prócer. Esta particular percepción constituye un contraste notorio con los habitantes actuales de Carmelo que ostentan con orgullo el ser “los únicos hijos de Artigas” y los habitantes de la única ciudad “que fue fundada por el héroe”.

 

Como resultado de este Taller, se formó un grupo de trabajo, conformado por los participantes del mismo y el equipo de Antropología sociocultural, a los efectos de recopilar la Tradición e Historias personales relativas al antiguo poblado.

 

 

 

SEGUNDA FASE

 

 

La segunda fase de trabajo, la etapa de campo, se concentró en los meses de setiembre y octubre. Nuestra intención era recopilar dos grandes vertientes de información. Por un lado los recuerdos del pasado, transmitidos oralmente de generación en generación (Tradición oral); por el otro las vivencias, las experiencias directas de los trabajadores y vecinos en relación al campo donde se erigía el pueblo (historias, vivencias personales).

 Los integrantes del equipo de Antropología socio-cultural realizaron y registraron 11 entrevistas en total. Los asistentes del Taller, participaron de diversas maneras: el Sr. Sarachu aportó cuatro entrevistas (Doña Chela Irureta, Sr. Ovidio Fracasso, Sr. Lujan Tabechi, y Mtro. Lucas Rosselli; todos fallecidos) realizadas hacia 1980 por su equipo de trabajo y que brindaron ayuda fundamental para el presente proyecto, realizando asimismo los contactos pertinentes para llevar a cabo tres entrevistas; el profesor González, por su parte, participó en una interviú conjuntamente con los integrantes del equipo de Antropología socio-cultural.

Las entrevistas se estructuraron de acuerdo a los siguientes ejes temáticos: vida en el pueblo, objetos recuperados en el sitio, ubicación de la Iglesia y el Cementerio, lugares relacionados con el pueblo, referencias a construcciones realizadas con materiales de Las Víboras, relatos sobre luces malas y aparecidos, relatos sobre tesoros, fin del pueblo, la figura de Artigas (fue incluido debido a las versiones que registramos en el Taller sobre su actuación en el partido de Víboras), y la significación del pueblo para el entrevistado. Otro eje temático surgió de forma prácticamente espontánea entre los entrevistados: la presencia de las Masilotti, en relación con la búsqueda de un tesoro donde antiguamente se erigía el pueblo de las Víboras.

 

Respecto a la vida cotidiana en el pueblo, son muy escasas las referencias. Las más interesantes giran en torno a la presencia endémica de perros cimarrones en la zona que:

“…atacaban las estancias y en las puertas [las personas] ponían cueros vacunos [para evitar que entraran]”.

Por su parte el historiador local Silvio Giribone destaca la singularidad de Las Víboras, un pueblo de 76 pobladores con 4 pulperías, situación que se explicaría porque el pueblo era la cabeza del Partido de Las Víboras, abasteciéndose todas las estancias de los alrededores en dicho lugar.

 

Respecto a los objetos recuperados en la zona, se hizo referencia a: puntas de proyectil, boleadoras, monedas, balas, loza, objetos de plata (por ejemplo un dedal), frenos (de equino), armas, una balanza, una hachuela, cruces de diversos tamaños, una piedra con inscripciones (números y letras, ¿una lápida?), y la campana original de la Iglesia (que ahora está en la Casa de la Cultura de Carmelo).

 

Con relación a la ubicación del Cementerio y la Iglesia, existen dos versiones. La primera los ubica en las proximidades de donde se erigió la placa en conmemoración del pueblo. La segunda en la cercanía de los árboles ya secos, un naranjo (del cual solo queda un tocón seco próximo a su antigua ubicación) y un ombú (inexistente hoy), que por otra parte y junto a una higuera (idem) se remontan a los días en que el pueblo existía. La posterior recolección superficial, y los sondeos realizados por el Dr. Lezama se inclinan a confirmar ésta última versión a partir del hallazgo in situ de dos esqueletos.

Destacan algunos relatos relativos al hallazgo de restos humanos; un entrevistado nos comentaba: “…me hacía el cuento un muchacho que habían quedado cuerpos ahí; porque después que (...) jugaba con las cabezas de las personas, o tiraban, bochaban con las cabezas de los cristianos. Ese (que contaba) era un Leguízamo (¿?) que vendía kerosene acá en Carmelo. ¡Él mismo, jugaba con las cabezas! Ahora, a esta fecha ha de tener más de noventa años... si viviera, pero es muerto. Hacía los cuentos que iban, y como araban, y sacaban a veces… Encontraron cuerpos (esqueletos)  de personas que después las llevaron para Carmelo…”.

 

Con respecto a lugares vinculados con el pueblo de las Víboras, destaca la Laguna del cura, la Laguna de los lobos, y la Picada de Lara. Según el Sr. Giribone la primera se llama de esta forma porque:  ...en verano el cura, cuando escaseaba el agua en el arroyo, se bañaba en esa laguna…”. El nombre de la segunda sería “…porque había lobos, unos lobitos que, no de mar, lobitos de agua dulce y había también mucha nutria, que después fue exterminada por los cazadores furtivos. Eso está más allá, para el lado de Camacho…”. La Picada de Lara: “…era por donde pasaba el primitivo camino de Carmelo a Nueva Palmira, cuando lo permitía el caudal del arroyo y de los bañados, porque iban a campo traviesa, no había carretera, no había nada….”.

Dos entrevistados, que trabajaron toda su vida para el Sr. Tabechi en el campo donde se erigía el poblado, hicieron referencia al pozo del pueblo: “…y estaba el pozo también ahí... Era del pueblo viejo ese pozo. ¡Más de treinta metros tenía!... ¡La hondura que tenía ese pozo!... ¡Y que agua tenía! ...usted lo miraba al fondo y el agua era una cosita apenas, allá lejos; no sé si lo habrán hecho a mecha o cómo, porque una gente agachada no podía trabajar ahí, y parecía que era todo parejo…”. Este pozo fue finalmente tapado por los entrevistados y por el Sr. Tabechi aproximadamente unos cuarenta años atrás.

 

Los entrevistados también hicieron referencia a construcciones elaboradas con materiales del antiguo pueblo de Las Víboras, más específicamente la casa del fallecido Andrés Conti (situado en el inicio del camino al pueblo de Las Víboras) que actualmente es una tapera, y un galpón grande que ya no está en pie.

 

En los campos donde se erigía el pueblo Las Víboras, son comunes los relatos sobre luces malas. Un entrevistado señalaba: “…cierto que salía de un ombú del medio del pueblo al otro ombú que pegaba en la otra chacra, allá... había distancia: ¡es lejitos eh! Cruzaba la luz...”. Algunos entrevistados ponen énfasis en que ellos nunca observaron por si mismos estos fenómenos, llegándoles los comentarios por los vecinos. Se construye una percepción negativa de aquellos que dicen ver luces malas. Un vecino del campo señalaba: No, no… de eso, una que yo no creo en luces malas, ni ánimas que andan…. La gente de antes era de eso…, de creer eso pero no, de que…, se sentía decir a veces…Me acuerdo que había un viejito, vivía ahí, que era medio chistoso y decía <anoche me salió la luz mala abajo del naranjo, ahí, o cruzó este…, un ánima>, pero eso se tomaba como chiste, no como…”. Hecho particular también en la localidad es la percepción que de estas luces se tiene, haciendo de ellas una suerte de indicadores de tesoros (oro en su defecto), elemento que resultó para el equipo investigador particularmente interesante ya que en la tradición gauchesca, o si se prefiere campera, la presencia de tales “luces” aparece asociada a almas en pena u otro fenómeno de orden similar. Según refiere un entrevistado: “y luces malas ¡dicen que hay plata! ¡Cuantas veces nos pasó a nosotros! Ir a caballo y ver una luz que parecía que iba y... cuando te querías acordar ¡ya no la veías más!

Son recurrentes los relatos de “tesoros” hallados en la zona, o aún no descubiertos. Tres entrevistados comentaron el hallazgo de una “botija” (vasija, olla), llena de libras, en campos vecinos, “…del lado de la ANCAP”. Según los entrevistados se encontraba bajo una piedra de gran tamaño, habiéndose encontrado previamente el mapa de su ubicación (de esa "botija") en una pared de una construcción emplazada en la vecina estancia del Chileno.

Otra entrevistada señalaba con relación al episodio de traslado de los pobladores de Las Víboras a Carmelo que: “…se acordaba que los sacó a pie arreando [supuestamente Artigas a los pobladores de Las Víboras], y que ...el chapeado de oro y plata, el recado de los caballos era de oro y plata, eso era muy pesado para traerlo a pie, lo echaron a los pozos de balde…”.

 

En relación con los tesoros, algunos entrevistados nos señalaron la presencia de las Masilotti en la zona: “…¿sabes quienes estuvieron allá? Las Masilotti… Cuando escarbaron, hicieron semejantes pozos. Era gente de acá, con unos, trajeron ese aparato de, este... detector, detector de metales…Y un domingo de mañana, me acuerdo siempre,  este, llegaron en un auto negro precioso, este, dos señoras, con unos sombreros así, chofer, un auto inglés, y eran las Masilotti, que andaban preguntando por el pueblo de las Víboras... ¿En qué año fue eso? Yo me acuerdo… pará un poquito, este, ummm... en el 47, 48, 50; del 47 al 50, más o menos en esos años (1950). …ellas fueron a buscar porque decían que había un tesoro en el pueblo de las Víboras…ellas fueron y preguntaron por donde podían entrar, nosotros les dimos las indicaciones, fueron y miraron, y después no supimos más nada de ellas…”.  (Las hermanas Masilotti, descendientes de Garibaldi, se hicieron famosas por esos años -y hasta bien entrados los 80’s continuaron visitando el país- por buscar un esquivo tesoro en el Cementerio Central de Montevideo).

 

En referencia al fin del pueblo,  recogimos una frase de sumo interés, transmitida en la familia de uno de los entrevistados, respecto a Rivera y la destrucción de Las Víboras: que mi madre, cuando ella se casó…, por herencia de dichos, así de familia, me decía que una china de aquel tiempo decía: ‘estábamos muy bien nosotros aquí con nuestro General Montoro, y vino éste pardejón Rivera y nos quemó el pueblo’…”.

 

Por otra parte, registramos dos versiones que vinculan a Artigas con la destrucción del pueblo. Mientras otra entrevistada señalaba que: mi abuela la sacó Artigas, mi bisabuela la sacó de allí…la sacó a pie…Dice que,…dice que le dijo que se trasladaran al pueblo de las Víboras a la desembocadura de Carme… de las Vacas y allí los trajo, y los trajo a pie.”.

 

Respecto al traslado de los pobladores del antiguo pueblo, el Sr. Almeida nos comentó una anécdota recogida por el Sr. Roselli, que hace referencia a la crudeza del episodio: …en el momento que se hizo el traslado de parte de los habitantes del lugar hacia Carmelo, parte hacia Palmira, que iban incluso mujeres, niños, sobre cueros, y ese cuero era arrastrado por un caballo”.

 

Sobre estas versiones parecen cimentarse las opiniones negativas respecto a la figura de Artigas. Una entrevistada señalaba que: “…yo, estoy desconforme con él [Artigas] porque sacó el pueblo de allá, yo mi, mi prima se me enoja. A no me gusta, a mi no me gusta Artigas, yo nunca, no lo quise en una palabra…”. El Esc. Almeida, por su parte, nos comentaba de una anécdota que había recogido un conocido suyo: “…una ascendiente de él, que yo llegué a conocerla, pero ya viejita, esa pariente dice que le decía,…que el concepto que tenía de Artigas, el, este lo tenía catalogado como un gaucho bruto, no gozaba en absoluto de su simpatía, de la simpatía de esa, de esa viejita…”.

La vinculación de Artigas con el incendio y desalojo final del pueblo, puede ser una confusión, o una sucesión de episodios de los cuales se guardó solamente aquel que tenía que ver con hechos históricos más asimilables: el pueblo es incendiado y desalojado por Rivera en 1846, durante la Guerra Grande.  Aunque Carmelo es fundada en febrero de 1816 (con la denominación Pueblo de Las Vacas), los habitantes de Las Víboras, no parecieron presentar interés inmediato en trasladarse: el 10 de mayo de ese año, el alcalde de Víboras (Hipólito Montes de Oca) comunicó al Cabildo de Colonia, que no se presentó ningún vecino del partido con interés en trasladarse a la nueva población [[2]].

De hecho, ambos centros poblados coexistieron al menos por treinta años, y presentaron su propio diputado para la Sala de Representantes de la Provincia Oriental (Ignacio Barrios y Juan Tomás Núñez respectivamente), que cumplió su primer período desde el 20 de agosto al 6 de setiembre de 1825; nótese que se designaba un diputado por pueblo, 14 en total [[3]].

Incluso cuando el pueblo fue incendiado y la capilla finalmente abandonada (en 1846), habrían quedado algunos pobladores, aunque las autoridades ya se habían trasladado para Carmelo.

El hecho de que los carmelitanos ostenten con orgullo el ser  ‘los únicos hijos de Artigas’, parece reforzar la imagen negativa de los viejos viboreros respecto a esta misma figura. Ellos vincularían la fundación de Carmelo con la desaparición de Las Víboras, poblado que de existir en la actualidad habría ofrecido servicios necesarios según la percepción de algunos entrevistados: …yo, estoy desconforme con él [Artigas] porque sacó el pueblo de allá, yo mi..., mi prima se me enoja, pero yo le digo…porque dice ¡¿qué iba a hacer sin puerto ese pueblo!?. Pero estaría digo yo, porque hubiéramos tenido un pueblo cerca siquiera…”.

 

La significación del pueblo varía entre los actuales viboreros (o vecinos del campo donde se ubicaba el pueblo), y los demás entrevistados. El historiador local Silvio Giribone (que nunca fue vecino al campo) señalaba: “...no, para mi era una cosa de, del pasado como puede ser cualquier población de aquellos tiempos, como, uno respeta porque es parte de la Historia, yo no digo que, que no haya merecido este, la atención que merece ¿no? Pero no…”.

En cambio, un entrevistado, vecino al campo donde se erigía el pueblo establecía cierta continuidad con Las Víboras, se identificaba con este pueblo: ...el pueblo de Víboras representa, como, el pueblo de nosotros, de acá de la zona, eh! ¿no es cierto? Porque nosotros, yo por lo menos que fui criado en las Víboras, pa’ mi representa un, yo que sé, qué hubiera sido el pueblo de nosotros…”.

 

A modo de balance, se registraron algunos relatos transmitidos de generación en generación, relativos a la vida en el pueblo y fundamentalmente su destrucción, constatándose la fuerza y la vigencia de una tradición oral en torno al tema del pueblo Víboras; además se recogieron multitud de experiencias de los entrevistados en relación al campo donde se erigía el poblado de Las Víboras (historias, versiones personales).

 

Surge  claramente a partir de las entrevistas, que se perfilan numerosas temáticas a tratar, algunas de las cuales no habíamos previsto. La tarea de investigación y de interpretación, propiamente dichas, no hace más que comenzar.

 

                                                                Referencias

[[1]] Lezama, A. 2002. Participación de las Comunidades Locales en la recuperación del Patrimonio Arqueológico. Proyecto CSIC.

[[2]] Abel Vadell, N. 1958. Antecedentes históricos del antiguo Puerto de las Vacas (El Carmelo), del extinguido pueblo de Las Víboras y de la Calera de las Huérfanas.

[[3]] Reyes Abadie, W. y Vásquez Romero A. 1975. Crónica General del Uruguay. II. pp 529-530.

* Serie las Mitologicas de Claude Lévi-Strauss:

- 1968. Mitológicas (I: Lo crudo y lo cocido; II: De la miel a las cenizas). Fondo de Cultura Económica, México.

-            Mitológicas (III: El origen de las maneras de mesa; IV:El hombre desnudo). Siglo XXI Ed., México.

 

 
 
Última modificación: 27 de Diciembre de 2002